¡Cuídate ese resfriado!

Woman at home blowing the nose of her little girl

Nuestro protagonista ¡la comida! Es esencial en las recuperaciones de estos ataques de virus malvados, todos sabemos lo incómodo que resulta, y evitarlo muchas veces está a nuestro alcance. Basta cuidar la alimentación para aumentar nuestras defensas y hacernos más fuertes para resistir a cualquier ataque vírico.

Cuando una persona sufre un catarro, queda inmunizado frente al virus que lo ha provocado, pero aún es susceptible a otros virus. Es por eso que los catarros son tan frecuentes a lo largo de la vida.

El número de afectados crece de manera importante (la gripe suele afectar entre el 5 y 15% de la población mundial). Infecciones que inciden en mayor medida en niños entre 5 y 14 años y personas que superan los 64 años.

O sea que los catarros son más habituales en la infancia y su frecuencia disminuye con la edad, a medida que la persona va desarrollando inmunidad frente a los diferentes virus, disminuyen las posibilidades de contagio en caso de un nuevo contacto con ellos.

En otoño, el cuerpo necesita fortalecer sus defensas, combatir el estrés y proveerse de energía. Milagros no hay, pero algunos alimentos ayudan. Existen muchas formas de prevenir el contagio: la vacunación, lavarse las manos, ventilar las habitaciones o diversos tratamientos farmacológico. Pero, ¿De qué manera colabora la alimentación en todo esto?

Los nutricionistas recomiendan ante todo llevar una dieta saludable y equilibrada que, sin duda, ayudará a nuestro organismo a estar más preparado para prevenir y combatir los síntomas en caso de contagio. “Que la alimentación sea tu medicación”, dijo Hipócrates, consejo que los expertos en nutrición transmiten, sabedores de la importancia de llevar una adecuada alimentación para la salud.

La siguiente pregunta sería ¿entre la gran variedad de alimentos, qué tipo de productos debemos seleccionar? Una dieta suave, a base de, alimentos nutritivos y reconfortantes, te pueden ayudar a combatir el malestar y la pérdida de apetito que puede presentarse durante la enfermedad. La alimentación debe enfocarse a estimular la función inmunológica.

La idea es llenar la despensa de alimentos preventivos y así evitar ir a la farmacia en busca de suministro para el armario de los medicamentos.

Claves:

  • Los nutrientes que estimulan la función inmune son: el selenio (presente en alimentos como el huevo, los cereales, las legumbres, la carne y los pescados) y el zinc, (por ejemplo en el queso curado, los mariscos, las legumbres, el huevo y los frutos secos).
  • Procura preparar los alimentos asados, hervidos o al horno.
  • Evita los alimentos muy condimentados o altos en grasa.
  • Aumenta tu consumo de frutas y verduras.
  • ¡Vitamina C!, Toma a diario un complemento de vitamina C

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